12 de abril de 2010

Reviews

Por Fernando Suarez.


-108 “18:61” (2010)
Pasión. Furia. Locura. Liberación. Dolor. Reflexión. Caos. Magia. Hay mucho de todo eso en las canciones de 108. Una energía palpable y movediza, sobrecogedora. Casi como si dichas canciones tuvieran vida propia. Entran por cada poro, se aferran a las neuronas y las sacuden con saña, despiertan el alma, la confrontan con sus más oscuras contradicciones y, finalmente, la elevan entres espasmos eléctricos. Hardcore, Krishna-Core, Metalcore, Noise-Core, Garcha-Core, los rótulos pasan a segundo plano aquí. Díganme, si no, qué rótulo le cabe a “Early funeral”, la maravilla acústica que cierra la placa. Por supuesto, si el sufijo Core se repite por algo es. Sinceramente, si no fuera por años de implacable estereotipación y repetición de clichés, preferiría hablar simplemente de Hardcore. No importa que los ritmos sean caóticos y las estructuras impredecibles, que las guitarras levanten vuelo entre riffs carniceros, envolventes disonancias y sinuosos ríos de lava, que el bajo retumbe como los latidos de la tierra misma. Esta fuerza que activa la mente, ilumina el espíritu y sacude el cuerpo es lo que me gusta llamar Hardcore, tenga la forma que tenga. Pero eso es sólo un juego de definiciones. Lo importante es la música. Y aquí hay diez canciones repletas de eso. Entregadas con una intensidad pasmosa y una imaginación siempre inquieta. Se trata, bien vale la aclaración, del último disco antes de la partida del vocalista Robert Fish debido a diferencias, en este caso, espirituales. Tal vez por eso se desprende semejante rabia y tensión de las composiciones, aunque dichas cualidades siempre formaron parte (desde sus inicios en 1991) de la propuesta de 108. En fin, no hay mucho más que agregar, estos neoyorquinos devotos de Krishna lograron una vez más una placa excepcional, cargada de la virulencia espiritual y la profundidad musical (pueden intercambiar esos términos a gusto) de la que sólo ellos son capaces. De cabeza a lo mejor del año.


-Ash Pool “For which he plies the lash” (2010)
Si tenemos en cuenta que Ash Pool es el proyecto Blackmetalero craneado por Dominick Fernow, la mente maestra detrás de Prurient (una de las propuestas más opresivas, extremas y oscuras del Noise de los últimos tiempos), lo más lógico es esperar un material especialmente corrosivo y experimental, en la línea de paladines como Abruptum, Gnaw Their Tongues o Thralldom. Error. Se ve que el bueno (o no tan bueno) de Fernow tiene suficiente ruido con su proyecto principal y decidió que su contracara Blackmetalera vaya por otro terreno. Desde ya, esto sigue siendo Black, por lo que tampoco esperen un alegre y apacible paseo por verdes praderas. Tenemos los chillidos estridentes, las guitarras taladrantes, los ritmos acelerados y los climas ominosos. Pero también tenemos una importante cuota de melodía. ¿Cómo? Sí, dije melodía. Y no sólo en las guitarras, hasta las voces se permiten incursionar en dicho terreno. Por supuesto, tampoco se puede decir que el Negro Metal sea completamente ajeno a las melodías, es sólo que las de Ash Pool se alejan de su habitual solemnidad satánica a favor de terrenos un tanto más difíciles de encasillar. Bueno, por lo menos no hay teclados (mentira, hay algún que otro tecladín escondido por ahí), esto es estrictamente guitarra, bajo, batería y voz. Y sólo con esos elementos básicos se las arreglan para entregar un material tan variado como personal. Por momentos, los riffs hipnóticos y los ritmos cadenciosos los acercan a esa suerte de Black N’ Roll practicado por bandas como Khold y el Satyricon de los últimos años, en otros la cosa de deshace a toda velocidad con riffs intrincados y borroneados. El sonido (crudo y rasposo pero, al mismo tiempo, claro y potente) y la aproximación compositiva en general remiten al costado más bien tradicional del género, dando lugar para primitivos machaques casi Thrashers y cierto aire de crudeza Punk que sería apreciado por Fenriz. El punto es que, si suman lo enumerado hasta ahora y lo envuelven en una estética más ligada al sadomasoquismo y al sexo en general que al satanismo, el paganismo o la misantropía, el resultado final es sumamente extraño y único. Probablemente lo más raro es que no se trate de un grupo abiertamente experimental o deforme, si no de uno que toma el paradigma tradicional del Black Metal y lo subvierte con pequeñas transgresiones estilísticas. Tan recomendable para conservadores como para vanguardistas.


-Celeste “Morte(s) Nee(s)” (2010)
Con títulos de discos como “Pessimiste(s)”, “Nihiliste(s)” y “Misanthrope(s)”, queda claro que Celeste (no, nada que ver con Andrea Del Boca, por suerte) no camina, precisamente, por el lado soleado de la vida. Algo que se confirma con creces al escuchar su música. Lo de estos franceses (no sé que le están poniendo al vino últimamente en Francia pero se ve que da buenos resultados) es tan simple como efectivo: la más brutal, espesa, abrasiva y asfixiante combinación de Sludge y Black Metal que puedan imaginar. En un rincón tenemos los tempos empantanados, los graves corrosivos, la impronta mugrienta y casi Crust, el feedback, y ese nerviosismo que nace de llevar al Black Sabbath más pesado a impensados terrenos de extremismo Core. En el otro, los alaridos desgarrados, las ocasionales aceleradas, las opresivas murallas de guitarras generando paisajes desoladores y la sensación general de misantropía y absoluto desprecio por la vida misma. Ahora, dense la mano y mátense a piñas. Desde ya, aquí hay más que simplemente cruzar Eyehategod y DarkThrone. El cuidado trabajo de texturas distorsionadas bien puede remitir al Post-Metal o al Shoegaze y lo mismo puede decirse de los riffs disonantes que inundan la placa, sin embargo el cuarteto mantiene todo el tiempo un nivel altísimo de agresión y hermetismo que lo pone en otra categoría. Por momentos es casi como si Justin Broadrick utilizara lo aprendido en Jesu para volver a componer temas de Godflesh supervisado por la gente de Blut Aus Nord. Justamente, ese despliegue de intransigencia sónica, ese constante ataque a los sentidos es, al mismo tiempo, su mayor virtud y su punto débil. Es, de cierta forma, un defecto porque elimina cualquier posibilidad de variantes y no deja ni un mínimo de aire para respirar. Y es una virtud porque, justamente en esa sensación de implacable opresión y virulenta angustia es donde reside la personalidad distintiva del grupo. Y les aseguro que pocos grupos hoy en día pueden alcanzar semejante nivel de intensidad sin resultar aburridos o exagerados. Bueno, los chicos de Celeste son un tanto exagerados pero no tienen nada de aburridos. Si estaban necesitando material desafiante para el ánimo, no lo pueden dejar pasar.


-Exhale “Blind” (2010)
¿Extrañan a Nasum? Yo extraño a Nasum. La forma en que le lavaron la cara, a fines de los noventas, al Grindcore tradicional todavía resulta refrescante y estimulante hoy en día. Los muchachos de Exhale (compatriotas, justamente, de Nasum) en lugar de extrañarlos decidieron emularlos (ya desde su nombre, en clara alusión al clásico debut de Mieszko Talarczyk y compañía, “Inhale/Exhale”) y así tratar de llenar el vacío de su ausencia. Todos los elementos están ahí: el sonido claro y arrasador, las guitarras como motosierras, los blast-beats ajustadísimos, la combinación de gruñidos guturales y estridentes chillidos, la precisión instrumental casi inhumana, los rebajes Hardcorosos, los flirteos con el Death Metal, el ocasional toque de groove y melodía, la cuota mínima y necesaria de experimentación, y esa persistente sensación de que el corazón late tan rápido que va a estallar en cualquier momento. Hay que decirlo, lo que a Exhale le falta en personalidad lo suple con una energía envidiable y contagiosa. Y, claro, con buenas canciones. Y no me vengan con que Grindcore y buenas canciones son dos conceptos irreconciliables, no sean viejos chotos. Justamente, si algo que Nasum terminó de confirmar es que el Grind podía tener mucho más que simplemente borroneados estallidos a toda velocidad. Aquí hay estructura, dinámica, estribillos reconocibles y hasta ciertos matices, sin salirse nunca del todo de la más rabiosa ortodoxia Napalmdeathera. Y, con quince temas en menos de media hora, queda claro también que conocen los márgenes de tiempo ideales para un buen disco de Grindcore. Si extrañan a Nasum, una buena dosis de Exhale puede ser de ayuda.


-Fucked Up “Couple tracks: Singles 2002-2009” (2010)
Como su título lo indica, lo que este doble disco ofrece no es ni más ni menos que un acertado recopilatorio de los diversos singles, ep’s y rarezas grabados por Fucked Up entre 2002 y 2009. Dada la naturaleza de este tipo de trabajos, sería absurdo pretender sorpresas, cohesión o inesperados volantazos conceptuales. Al fin de cuentas se trata, en su mayoría, de canciones que ya han sido editadas con anterioridad y no pensadas como parte de una unidad. El tema es que, con un grupo tan inquieto como Fucked Up, la única norma es la transgresión constante. No por nada son una de las bandas más relevantes y activas en el panorama actual del Punk y el Hardcore. Estos canadienses rescatan el espíritu revolucionario y urgente de leyendas como MC5, Black Flag, CRASS o Minor Threat y lo reivindican dotándolo de nuevas variantes musicales y una frescura que no sabe de limitaciones estilísticas. En sus canciones pueden convivir brutos Rockandrolles Motörheadescos y alucinógenas orquestaciones de aires casi Progresivos, voces quebradas y melodías sencillamente preciosas, lúcidos manifiestos políticos y agudas humoradas, virulencia Hardcore y romanticismo Hippie, infinitas murallas de guitarras entrecruzadas y un pulso rítmico crudo y primitivo. Inteligencia y espontaneidad, compromiso político y vuelo musical, urgencia emotiva y pretensiones artísticas. Todo eso se vuelve coherente y homogéneo en el universo de Fucked Up y, encima, viene regado por una dosis extra de intensidad que obliga a sacudir el cuerpo hasta desfallecer del placer. En fin, no hay demasiado qué agregar, si son fans esta es una forma cómoda y práctica de escuchar estos temas sin necesidad de tener que rastrear uno por uno los incontables ep’s del grupo, si no lo son pero sienten curiosidad sería mejor que empiecen por el magnífico “Chemistry of common life” y si no lo son ni les interesa, calculo que ni siquiera habrán llegado hasta esta parte del comentario.


-Jucifer “Throned in blood” (2010)
Una pelirroja con impronta de comehombres, un flaquito con cara de nada (su marido, por cierto) y una pared de amplificadores. Eso es todo lo que Jucifer necesita para patearte el culo de acá a la China. También ayuda que tengan riffs del tamaño de una montaña y una batería que reparte golpes sísmicos con la concentración de un monje Zen. Y que la voz de Amber Valentine, la colorada en cuestión, suene, cuando así se lo propone, como los rugidos ahogados de una legión de demonios. “Throned in blood” es el quinto larga duración del dúo y el primero editado por su propio sello discográfico (Nomadic Fortress) tras su alejamiento de Relapse Records. En el anterior, el delirante “L’Autrichienne” de 2008, ya empezaban a mostrar una nueva faceta cercana al Black Metal primitivo, junto a su marca registrada de Sludge aplastante y alucinógeno y sus flirteos con el Noise-Rock y el Grunge más melódico. Dicha faceta es la que predomina aquí. Tenemos abundancia de ritmos acelerados, riffs Celticfrosteros y voces cascadas pero eso no es todo. Por un lado, el costado melódico de la propuesta parece haber sido desterrado casi por completo (ojo, dije casi, todavía hay pasajes donde Amber seduce con sus sinuosas melodías) en pos de un sonido áspero y composiciones más intrincadas y oscuras. El concepto del disco gira alrededor de las atrocidades de la guerra, según palabras de los propios implicados, y tal vez por ello es que optaron por replicar el sonido crudo y envolvente de sus presentaciones en vivo. Esto se aprecia en su mayor magnitud en los pasajes más lentos de la placa, aquellos que recuperan la impronta empantanada de Jucifer y la visten con ropajes aún más sombríos y grotescos que los de antaño. Y cuando pisan el acelerador, sencillamente se desata un infierno. La sensación de caos y horror es palpable y certera. Si no me creen, chequeen la breve “Good provider” que, en menos de un minuto, se las arregla para sacudir el cuerpo a mazazos rítmicos y evocar las más sórdidas imágenes en la mente. Como contracara, tenemos la épica “Spoils to the conqueror” con sus siete minutos y pico de riffs enroscados, cambios de ritmo y clima, y un desarrollo conceptual que podría rozar lo Progresivo si no fuera por lo austero y despojado del sonido. Como cierre, el árido Folk de “Armaggedon” nos deja con un amargo pero adictivo sabor de boca y aún tratando de limpiarnos las manchas de sangre.


-Kid606 “Songs about fucking Steve Albini” (2010)
Epa, ¿y ese título? ¿Y esa tapa? Por un momento en mi mente se forma la palabra herejía y me pregunto quién sería capaz de meterse con el gran Steve Albini y sus legendarios Big Black. Ahí mismo me doy cuenta, no sin un dejo de vergüenza, de que si hay alguien que apreciaría cualquier tipo de corrosivo sentido del humor (en especial si está dirigido a su persona) es el mismo Albini. En definitiva, Miguel Trost De Pedro (tal el verdadero nombre detrás de Kid606) no es alguien que se caracterice por poseer un humor amable ni un carácter apacible, al menos por lo que su música nos puede hacer inferir. No por nada Mike Patton puso su voz en un tema de “Down with the scene” (2000), disco que también editó por Ipecac (el sello discográfico de su propiedad) junto con “Kill sound befor sound kills you” (2002), dos de los trabajos más destacados de Kid606. Sí, hablamos de un personajillo más bien inquieto, por eso no resulta tan sorpresivo que en esta nueva entrega deje de lado sus habituales ritmos afiebrados y construcciones sonoras caóticas en pos de un paseo mucho más cercano al Ambient pero no por eso menos espeso y plagado de detalles. El título del disco se explica porque, en esta ocasión, Kid606 decidió registrar la totalidad del material de manera analógica y luego mezclarlo de la misma forma en cinta abierta. El resultado final son nueve temas desperdigados en poco más de setenta minutos, cuyos títulos responden a diferentes anagramas del nombre Miguel De Pedro y nos sumergen inevitablemente en viscosas aguas de reflexión alucinógena. El compatriota del bolivariano Hugo Chavez, genera aquí densos collages sonoros donde tenues melodías se funden de forma ondulante y sinuosa con filosas capas de ruido y arreglos desconcertantes, describiendo recorridos parsimoniosos pero siempre impredecibles. La referencia más inmediata que se me ocurre son los “Ambient Works” de Aphex Twin, aunque Kid606 resulte un tanto menos solemne y delicado y bastante más insidioso en su aproximación a dicho subgénero electrónico. Es probable que también comparta con Steve Albini ese espíritu virulento y confrontacional, ¿y qué mejor que reflejarlo en un disco Ambient, un género por lo general en las antípodas de tales sentimientos? Si no le temen a la música hecha con maquinitas (y, a esta altura, no deberían hacerlo) no pueden dejar pasar a uno de los exponentes electrónicos más destacados de los últimos años.


-Look What I Did “Atlas drugged” (2010)
“Miss Machine”, aquel discazo de The Dillinger Escape Plan (sin duda alguna, uno de los puntos más altos de la década pasada) hizo que los amantes del Mathcore recordaran la importancia de Faith No More y demostró que sumar buenas melodías al caos podía dar excelentes resultados. Look What I Did tomó buena nota de dichas enseñanzas y ya en su anterior “Minuteman for the moment” mostraba un despliegue de variantes e imaginación con claras intenciones de trascender el mero rótulo de Mathcore. Cinco años después, aquí tenemos la continuación de aquel trabajo y todo está en su lugar. Claro, en este tipo de grupos lo esperable es siempre lo inesperado, por lo que el terreno de la sorpresa es bastante relativo. O sea, los doce temas que componen la placa son absolutamente dementes e impredecibles pero es justamente lo que uno espera de ellos. Más allá de esto (que, en definitiva, sería algo así como un rasgo estilístico en estos casos), los resultados son más que destacables. Amantes de la locura, el virtuosismo bien entendido, la combinación de extremismo y melodía, y los tics Faithnomorescos y/o Mr.Bunglescos, regocíjense porque esto es material para desmenuzar con todos los sentidos perfectamente enfocados. Estos sureños no dejan nada en el tintero, tenemos riffs enroscadísimos, guitarras acústicas, samples, gritos, cambios abruptos de ritmo, melodías vocales casi Poperas, disonancias, momentos juguetones y divertidos, pasajes Jazzeros, sublimes juegos corales, gancho, Psicodelia desorbitada, complejidad, sentido del humor, machaques metaleros, potencia, emoción, inteligencia y una constante sensación de inquietud y frenetismo que elude el agotamiento manejando el caos con la necesaria cuota de melodía y aire para respirar en las composiciones. Cada canción es un mundo único y cualquier cosa puede suceder en ellas, las combinaciones más improbables de estilos pueden hallarse aquí realizadas con una naturalidad y una soltura pasmosas. Y lo mejor es que, gracias a esos estribillos irresistibles, la cosa nunca se vuelve intrincada al pedo. Ok, para algunos será material demasiado maricón pero eso no es problema mío. Al fin de cuentas, en su momento la mayoría de la gente tampoco entendía nada cuando Faith No More versionaba tanto a Black Sabbath como a The Commodores.


-Membrane “Disaster” (2010)
La tipografía es similar, el arte de tapa tiene un aire, los tres integrantes se ven parecidos y hasta la palabra Membrane rima con Unsane. Ok, estos franceses no tienen ningún problema en asumir su fanatismo por los paladines neoyorquinos del Noise-Rock más pesado y riffero (incluso en su anterior placa, “A story of blood and violence” de 2007, entregaban su versión del tema “Sick” del disco “Occupational hazard”) y lo bien que hacen. No siempre es necesario ser cien por ciento original para lograr buenos resultados. “Disaster” es el tercer disco del trío y todo está en su lugar. Las voces desesperadas e infectadas por la distorsión, los ritmos entre frenéticos y aplastantes, el bajo masivo y gruñidor, los riffs insistentes y corrosivos, el sonido ruidoso y envolvente, y esa constante sensación de asfixia urbana que se respira en cada uno de los nueve (en realidad, son ocho y una intro) temas. Una vez que aceptamos su falta de ideas propia, podemos entregarnos a disfrutar como enfermos de este auténtico manjar Noise-rockero con todos los sentidos en ebullición. En definitiva, la impronta de Unsane es lo suficientemente fuerte como para dar lugar a algún que otro clon destacado, de la misma forma que sucede con grupos como Carcass o Neurosis. Hablando de Neurosis, Membrane también se permite algún que otro flirteo con los climas de emoción monolítica y desgarrada típicos de los californianos. Un buen elemento como para balancear las cosas sin salirse demasiado de la estricta dieta de guitarras disonantes, alaridos y bases musculosas. En fin, las pautas están claras y se trata de material pensado estrictamente para aquellos que estén familiarizados y disfruten del sórdido legado de Unsane. Es sólo Noise-Rock pero me gusta.


-Mi Ami “Steal your face” (2010)
“Watersports”, el debut discográfico de Mi Ami (editado el año pasado) ya daba buenas muestras de la saludable insanidad del trío. Noise, Punk, Kraut-Rock, Funk, Dub, Free-Jazz y demás piezas se acomodaban en un rompecabezas tan demente como dinámico y movedizo. “Steal your face” (el título está tomado de un disco de Grateful Dead) profundiza dicha búsqueda y la lleva a terrenos aún más abrasivos y efervescentes, si eso es posible. Temas como los iniciales “Harmonics (Genius of love)” y “Latin lover” representan el costado más convencional (por así llamarlo) de su propuesta: ritmos bailables, intrincados y repetitivos que sirven de marco para un afiebrado despliegue de histriónicos alaridos (con la clara impronta de gente como Yamatsuka Eye y Damo Suzuki), profundas líneas de bajo y guitarras tan salvajes como deformes, recubiertas de alucinógenos efectos. Como contracara, los extensos “Dreamers” y “Slow” muestran al grupo sumergido en embotadoras letanías tribales, espesos viajes lisérgicos montados sobre cadenciosas poliritmias y apuntalados por voces tan juguetonas como enfermizas y una guitarra que vuela sin restricciones hacia donde su instinto le indica. El hecho de que este disco se haya grabado en menos de una semana y de que casi no cuente con sobregrabaciones no hace más que aumentar el aire de espontaneidad que desprenden las composiciones. Así, tenemos también ataques a los sentidos como los de “Secrets”, que suena casi como si unos Boredoms en su estado más psicótico se dedicaran a desmembrar a Can con los ojos inyectados en sangre y la frente cubierta de helado sudor. En “Native americans (Born in the USA)”, por otro lado, muestran su cara más amable (o algo así), cercana al Dub pero manteniendo siempre ese frenetismo histérico que es casi su marca registrada y que arrastran desde sus anteriores experimentos en los geniales Black Eyes. En fin, ruido, Psicodelia, locura, experimentación y baile demente aunados por el espíritu más revulsivo y descarado del Punk. Especialmente recomendado para todo aquel que aprecie las cosas freaks pero bien hechas.


-Monument To Thieves “Monument to thieves” (2010)
Voy a ser honesto, contar con ex miembros de Throwdown y Eighteen Visions no es precisamente lo que yo llamaría pergaminos interesantes. Por otro lado, bautizarse inspirados en un disco de los gloriosos His Hero Is Gone ya demuestra, al menos, algo de buen gusto musical. Bien, este debut homónimo confirma lo que se podía adivinar en los anteriores ep’s (“The Apology” y “Anyone but you”, ambos editados el año pasado) de Monument To Thieves, que es mejor dejar de lado los preconceptos (tanto los positivos como los negativos) y entregarse plenamente a una de las propuestas más atractivas del Hardcore actual. De sus anteriores bandas heredaron la impronta metalera a la hora de encarar el Hardcore, aunque con un grado extra de inventiva y oscuridad que los acerca más a sonidos como los de Converge, Unbroken, 108, The Hope Conspiracy o Zao. De His Hero Is Gone tomaron una clara vocación política manifiesta en las letras y en los varios intervalos entre temas que plantean diversas cuestiones de actualidad con una saludable postura alejada de cualquier tipo de conservadurismo o superficialidad. Muchos opinarán que la música y la política no deben mezclarse. Desde ya, no estoy de acuerdo y menos en géneros como el Hardcore y el Punk, donde muchas veces lo que se dice es absolutamente inseparable de lo que se toca. Esto no quiere decir que la música de Monument To Thieves no tenga peso propio, si no que dicho peso se acentúa y se hace más intenso acompañado del mensaje político. Por supuesto, pueden dejar de lado todas estas cuestiones, si así lo prefieren, y simplemente disfrutar de estas rabiosas canciones, de sus portentosas aceleradas, de sus riffs entre machacantes y disonantes, de sus aplastantes rebajes, de sus múltiples cambios de ritmo, de sus climas sombríos, de esas voces que contagian descontento con esa intensidad que sólo poseen aquellos con algo relevante para decir. En cualquier caso, siempre es refrescante que el Hardcore se aleje del cinismo reinante proponiendo buenas ideas musicales acompañadas de lúcidos postulados políticos.


-Nadja “Autopergamene” (2010)
Es redondo y plateado, consta de tres temas, dura un poco menos de una hora, rebalsa de graves atronadores y ritmos que se asemejan a movimientos tectónicos, está íntegramente compuesto e interpretado por una pareja de nerds que aman tanto el ruido como las melodías etéreas. No hay dudas, es un nuevo cd de Nadja. Ok, tal vez suene un tanto injusto decir que esto es más de lo mismo, aunque en cierta medida lo sea. ¿Acaso está mal que un grupo se mantenga dentro de ciertos parámetros sonoros y estéticos? O sea, Nadja sin esas guitarras como truenos no es Nadja. Nadja sin los extensos desarrollos ambientales, tampoco. Por otro lado, el dúo mantiene la puerta abierta para probar alguna que otra idea nueva, en este caso tenemos pasajes de guitarra acústica y una mayor distinción entre los momentos calmos y las subidas de intensidad. Gran parte de “Autopergamene” va por terrenos de abstracción ambiental, yendo, a paso muy lento, de tenues resonancias a sus ya tradicionales montañas de distorsión y hasta atreviéndose con alguna que otra voz un tanto más extrema de lo que nos tienen acostumbrados. Como siempre, la música de Nadja no sirve precisamente para animar fiestas ni cuenta con estribillos pegadizos o coros tarareables y es muy probable que a mucha gente le resulte sencillamente aburridísima. Aquellos que estén metidos en el mundo del Drone (por llamarlo de alguna forma), sabrán que, de cualquier forma, estos canadienses nunca defraudan.


-Thrones “Late for dinner” (2010)
Joe Preston es mejor que vos ¿Acaso vos tocaste en Earth, Melvins, High On Fire, Sunn 0))), Men’s Recovery Project, GodheadSilo y Harvey Milk? Ya me parecía que no. Y eso no es todo. Además de prestar su estrepitoso bajo a dichas bandas, este señor con cara de desquiciado tiene (desde hace dieciséis años) en Thrones su proyecto unipersonal donde despliega, sin ningún tipo de restricciones, toda su afiebrada esquizofrenia. Aquí, Preston va más allá del Drone/Sludge/Noise al que se lo suele asociar (y con razón, claro) y propone viajes tan impredecibles como enfermizos. Munido de una batería electrónica, su eterno bajo de dos trastes y un sinfín de pedales de efectos, suma importantes cuotas de experimentación y un claro espíritu entre lúdico y Punk y se caga en las convenciones con una sonrisa en su barbudo rostro. Luego de cinco años sin editar material alguno (lo último fue el compilado “Day late, dollar short”, lanzado por Southern Lord), el bueno de Joe vuelve a la carga de forma modesta con este ep de sólo dos temas que, según parece, debería haber visto la luz hace ya un par de años. “Wage war” abre la placa con una marcha machacante, riffs tremendamente obesos (generados, claro, con ese bajo masivo y gruñidor) y una voz cavernosa, casi como un King Buzzo más mugriento. De hecho, se trata de un tema que no desentonaría del todo junto al material más contundente de los Melvins. Le sigue el instrumental “Trmph life” con un tempo más arrastrado y un clima más denso y opresivo. En este caso, los riffs remiten más al Doom tradicional, especialmente al primer Cathedral. Aparece un pasaje casi ambiental donde un acople da paso a la segunda mitad del tema. Allí vuelve la lentitud extrema y los riffs lisérgicos en cámara lenta. Y eso es todo. Es una pena que la cosa se termine tan rápido pero es lo que hay. Esperemos que don Preston se haga tiempo en su agenda para grabar más material. Por ahora, un nada desdeñable aperitivo.


-Triclops! “Helpers on the other side” (2010)
Parece increíble pero aún hoy en día existe gente que sigue asociando la palabra Punk con deficiencias musicales o bajo nivel interpretativo. En fin, la era de internet nos ofrece ventajas al tiempo que da lugar a que cualquier imbécil opine públicamente sobre cualquier tema sin tener la menor idea y, quién sabe, tal vez yo sea también uno de ellos. El punto es que este tercer disco de Triclops! sería un perfecto ejemplo de Punk-Rock compuesto y ejecutado con ambiciones claramente Progresivas (entendiendo este término no como un género específico, si no como una forma de encarar la creación artística) y una musicalidad que poco y nada tiene de rudimentaria. Y sólo basta echar una oída a sus influencias (Cardiacs, Dead Kennedys, Fugazi, Alice Donut, Unwound, Butthole Surfers, Drive Like Jehu, Melvins, Minutemen, Sonic Youth, Don Caballero, NoMeansNo, The Jesus Lizard, entre otros) como para entender que esto de combinar empuje Punk y elaboraciones intrincadas no es un invento nuevo precisamente. Aún así, el afiebrado apetito experimental de Triclops! los ayuda a arribar a resultados propios antes que a un mero pastiche de referencias. Todo puede suceder en estas canciones. Ritmos arrastrados acompañados por cascadas de guitarras distorsionadas y voces entre la dulzura y la desesperación, ataques de epilepsia rítmica y riffs contracturados que harían sonrojar tanto a Carl Palmer y Robert Fripp como a Guy Piccioto y Ian MacKaye, paisajes de épica psicodelia con un inevitable dejo de malicia, elegantes melodías Poperas seguidas de tensos alaridos y montadas sobre guitarras que suenan como la reencarnación mutante de Jimmy Page y Thurston Moore, abruptos cambios de clima, extensos desarrollos dinámicos plagados de detalles y sutilezas, delirante sentido del humor, reposados pasajes casi fogoneros, cierto grado de histrionismo psicótico, ampulosos trabajos corales y mucho más, todo arropado por una concepción casi surrealista (vean el arte de tapa) de la música en general. O sea, un balanceado ejercicio entre la urgencia y la confrontación del Punk y las cualidades más alucinógenas del Rock Psicodélico/Progresivo/Avant Garde. No me gusta usar el rótulo de Punk-Progresivo porque la mayoría de la gente lo suele asociar con ese bodrio sobrevaluado conocido como The Mars Volta pero, en este caso, tal vez sea la definición más adecuada. Especialmente recomendado para mentes abiertas y oídos aventureros.

2 invocaciones del cosmos:

Muy bueno tu blog, te invito a visitar el mio es sobre bandas del under argento.
pulpovariete.blogspot.com

108 debe ser la primer banda bautizada con el nombre de unalínea de colectivo